Y Dios hizo a Cuauhtémoc

Cuauhtémoc Blanco fue un futbolista que además de ser un gran ídolo, fue diferente a todos los demás y eso lo hizo ser considerado un súper dotado de ese deporte como profesional en todos los lugares donde jugó.

Este sábado en el Estadio Azteca puso fin a una carrera y que mejor que hacerlo con la que siempre fue su casa que presentó una gran entrada para despedir a su ultimo gran ídolo, que incluso hasta en su despedida arrancó de nueva cuenta grandes suspiros del americanismo que constato que a pesar de sus más de 40 años su talento para jugar a ese deporte seguía intacto.

En varias ocasiones que he escrito algún texto sobre Cuauhtémoc Blanco siempre he puesto ese mismo título: “Y Dios hizo a Cuauhtémoc”. Y la verdad es que creo que tengo razón. Jamás olvidare un partido de futbol en el azteca entre los años 1998 al 2000 cuando en una toma de la televisora que transmitía un juego del América apareció en la pantalla una gran manta donde venia esa misma leyenda. Si hace más de 16 años pusieron esa frase quiere decir que desde esa época su gran talento para el futbol era más que obvio y se sabía que sería un verdadero crack del futbol.

Los 37 minutos que jugó este sábado en su partido de despedida contra el Morelia, hizo que el americanismo, los millones de americanistas que habremos no solo en México sino en varios países del mundo pudiéramos observar a una persona ya con 43 años a cuesta pero con un talento nato que podría comparársele con los mejores del mundo. Sus piernas no le dan ya para mucho pero con su inteligencia para jugar hizo que esa limitante fuese desapercibida cuando tenía el balón en sus pies.

Precisamente en esos 37 minutos que tuvo para despedirse de su gente, del equipo de sus amores, con el cual nació y se fue, fueron más que suficientes para mostrarnos que si por él fuera no se iría nunca de ese deporte y seguiría vistiendo la camiseta que amo desde que nació: un regate a varios defensas para disparar a la portería y pegar en el poste así como su ya tradicional Cuautemiña, fueron los momentos de mayor climax durante ese partido que termino 4 goles a 1.

Cuauhtémoc no pudo marcar su gol de despedida, pero al menos en ese poco tiempo que estuvo sobre la cancha del azteca demostró porque es considerado el último gran ídolo del futbol mexicano. El americanismo puede presumir que con ellos nació y con ellos se retiro, pero ahora la pregunta que se hacen millones de aficionados a ese deporte es saber: “cuando aparecerá otro Cuauhtémoc Blanco en México?”.

Sus más de 600 juegos como profesional, sus más de 22 años dentro de las canchas, varios títulos de goleo, campeonatos de liga, de ascenso, campeonatos internacionales, participaciones con la selección donde ayudo a ganar la copa confederaciones del 1999, cuando se echo a la selección al hombro para llevarlos al mundial del 2010. En fin, su palmarés es impresionante y a la fecha ningún otro jugador mexicano se le acerca a sus números ni a su calidad.

El caso de este ex jugador y ahora alcalde de la ciudad de Cuernavaca es un caso único, porque desde que llegó a la primera división el 5 de diciembre de 1992 se dio el inicio de una leyenda del futbol mexicano, ya que durante toda su carrera demostró que había nacido para jugar a ese deporte y hacerlo como solo los grandes lo hacen.

Nunca olvidaremos sus goles, grandes goles, jugadas memorables, sus broncas, sus berrinches, sus celebraciones que siempre eran muy originales, en fin, el futbol mexicano lo extrañara porque vino a ser todo un profesional y sobre todo que era alguien diferente, alguien muy especial. Cuauhtémoc Blanco tiene ya asegurado un lugar en la inmortalidad del deporte mexicano, de la América en donde su nombre aparece ya junto al de grandes leyendas de ese equipo como Reinoso, Zague, Antonio Carlos Santos, Tena, Brailovski, Borja y otros más.

Cuauhtémoc Blanco quizás nunca tuvo la complexión de un Cristiano Ronaldo o de un Ronaldo Nazario de Lima, pero a pesar de que físicamente no era nada parecido a ellos, en sus piernas y en su momento llegó a ser igual que ellos. Esos 3 son y fueron cracks y eso solo muy pocos pueden presumir de serlo gracias a su talento sobre saliente al jugar al futbol.

Finalmente ya no me quedan más palabras que decirle al gran 10 americanista. En lo personal me fuese gustado verlo jugar con el América otros 24 años más. Tanto el América como el futbol mexicano necesitan a más jugadores como él, diferentes, especiales y que siempre daban más del 100% por el deporte por el cual vivía.

La política se lleva ahora a una gran persona que al menos quienes le dieron la confianza esperan que así como fue excelente deportista pueda serlo en sus nuevas funciones. El futbol querrá verlo pronto aunque sea como director técnico o presidente de algún equipo y que mejor si todo ello se pueda dar algún día con el equipo de sus amores.

El América y el futbol mexicano te agradecen todo lo que hiciste por ellos Cuauhtémoc Blanco. Siempre tendremos presente tu nombre y muchos recuerdos que hiciste para que este deporte fuese lo que hoy en día es. El futbol mexicano empezará a escribir una historia diferente después de ti por lo tanto no nos cansaremos y en especial un servidor de poder haber visto tu carrera por completo y de decir que durante mi vida me tocó ver jugar al gran 10 de apellido Blanco.

Gracias por todo!!

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